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Gastronomía


La gastronomía de Villarrodrigo guarda todos los usos y las formas de la cocina serrana imperante en la comarca. Entre los productos de la tradicional matanza sobresalen unas exquisitas “morcillas blancas”, embutido que pese a su nombre no lleva sangre entre sus ingredientes, los cuales suelen ser carne de ave y cerdo, junto a manteca, sal, ajos, perejil, pimienta, azafrán y huevos. También se elaboran, éstas sí con sangre, las llamadas “morcillas negras”, y con el hígado del cerdo se prepara el “ajopringue”, feliz conjunción de grasa porcina y aceite de oliva.

Otro plato tradicional son los “galianos”, heredados de la cocina pastoril de estas tierras, pues los mismos eran preparados por los pastores trashumantes a pie de camino. Estos “galianos” se elaboran con una torta de pan ácimo que antiguamente preparaban los propios pastores sobre las brasas.

Propio de la cocina serrana es el plato denominado “gachamiga”, el cual se elabora con harina y con patatas, pero sobre todo con el brazo del avezado guisandero, que las va volteando en la sartén hasta conseguir una torta cocida. También con patatas, aceite, ajo y sal se prepara el “ajo atao”, salsa serrana que puede acompañar al pan, pero que suele utilizarse sobre todo para aderezar los asados.

Propias de la festividad de Todos los Santos –el día primero de noviembre– son las “gachas dulces”, las cuales dan réplica culinaria al chocolate con “fritillas”, o tortitas de masa frita, a las cuales se les da forma con la propia mano, y que se emborrizan con azúcar para consumirlas. Propias también de la festividad de San Antón son las llamadas, por ello, caridades de San Antón, y que no son sino unas grandes roscas que se reparten ese día entre los vecinos.

La bebida tradicional de Villarrodrigo es la “cuerva”, mezcla de vino, agua, azúcar y frutas, y que se encuentra presente en todos los actos festivos.

 




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